GOLF A LA IRLANDESA

Dicen que si te encuentras un trébol de 4 hojas te traerá buena suerte y es que este fin de semana Jon Rahm y Rafa Cabrera-Bello nos han regalado un auténtico espectáculo, así que la suerte para nosotros.

Hace menos de un mes, hablábamos sobre el potencial del chico de Barrica y su problema con los fines de semana cada vez que logra pasar el corte, donde parece que siempre sufre un bajón en los “moving days” (es decir los sábados). De igual manera hacíamos un hincapié en el joven Rickie Fowler, grandísimo jugador y que por un motivo u otro no termina de consolidarse como uno de los más grandes a pesar de ser siempre favorito en todas las quinielas. ¿Es posible que Jon este empezando a caminar por el mismo sendero que Rickie?

Todos conocemos su potencial, pero es difícil entender como en el circuito europeo es capaz de dominar torneos de la manera en la que lo hace y luego esas grandes victorias se alternan con cortes fallados en los grandes. ¿Es posible que esa mentalidad tan fuerte y característica del vizcaíno, unida a esa sana ambición por ganar, hagan que el golfista se exija demás y le esté pasando factura? Claramente esos pinchazos no están asociados a un bajón en su juego, nadie estaría en el top 10 del ranking mundial si así fuera. Si bien es cierto que Jon logra numerosos tops 10 a lo largo de la temporada hay que tener en cuenta que en ciertos casos estas estadísticas pueden llevar al engaño ya que, en diversas ocasiones de la presente temporada, Jon ha dado exhibiciones como la de este fin de semana, pero en otros torneos puede quedar 3 o 4 o 6 y muy lejos del líder.

Acabada esta pequeña reflexión no podemos hacer otra cosa más que quitarnos el sombrero y dar las gracias a Jon y Rafa por llevar la marca España tan lejos y convertirnos cada vez más en un referente mundial para el mundo del golf.

Tras los 60 golpes que firmo Rock este sábado, solo uno pudo seguirle el ritmo y ese no fue otro que el canario, peleón como siempre y labrándose un nombre dentro del circuito. Un jugador con el que es muy incómodo jugar, comedido, sonriente, pero sin embargo te aprieta hasta hacerte dudar y fallar.

Por otra parte, esta Jon, seguramente habría que poner el logo de un cañón si buscamos su apellido en la enciclopedia y es que este fin de semana raro ha sido ver a Jon coger un hierro largo, atacando las banderas con una elegancia que casi roza la perfección y logrando que los hoyos parecieran paelleras de grandes.

Hizo un 62 para firmar una victoria magnífica y la segunda de este mismo torneo en suelo irlandés, renovando las esperanzas de sus seguidores de cara al último grande del año. El abierto británico que se celebra del 18 al 21 de julio en el Royal Portrush Golf Club en el Condado de Antrim.

¿A que no adivináis donde está…?